lunes, 19 de noviembre de 2007

Nueva teoría de la comunicación


Se me presentó una situación peculiar que ameritó mi análisis teórico en busca de una explicación que los textos universitarios no me otorgaban. Estaba en un momento de incertidumbre que no llegaba a ser del todo aceptado por mi razón y que la teoría crítica o la de la aguja hipodérmica dejaron de lado. Tuve que acudir a un poco de satírico ingenio para salir vencedor del severo asunto, creando lo que en ese momento de sana inmoralidad llamé la "teoría del agujero negro" (Escuela de humanidades de la Universidad de Lima, Facultad de comunicaciones).

Un agujero negro es un vacío en el espacio que absorbe el universo y no otorga ningún tipo de respuesta o reacción aparente. Es un desinteresado fenómeno natural que poco a poco consume el cosmos y quizá, algún lejano día, acabe con todo.

Fueron 3 semanas las que 2 de mis profesores desaparecieron de la universidad sin hacer llegar mensaje alguno a sus alumnos. Reiteradas llamadas telefónicas e intentos por parte de los alumnos de ubicar a los nuevos "wanted" de la facultad fueron testigos de primera fuente de lo que sucedía. Nadie sabía que sucedía y nadie informaba al respecto. Así fue que pasó el tiempo y retornaron casi paralelamente los "más buscados" del oeste del campus. Cada uno claro está con su excusa final que no ameritaba cuestionamiento alguno. Lo jodido no era tanto eso sino que nadie supiese nada, y si lo sabía, ¿por qué no comunicarlo a los demás miembros de la facultad de COMUNICACIÓN?

Es por esto que planteo la teoría del agujero negro. Aquí los mensajes realmente existen, son otorgados a fuentes intermediarias (según alegan los aparecidos desaparecidos) que carecen de todo tipo de control sobre ellos y los traspapelan, junto con envolturas de caramelos y papel higiénico. Quizá el mensaje nunca fue realmente elaborado, y su supuesta partida de nacimiento (firmada por los profesores) es tan real como mi millonaria cuenta bancaria. La cuestión es la siguiente, si existió o no información, al ser procesada desapareció y dejó sin explicación a más de 100 personas. Es increíble como un departamento, de una entidad educativa, destinado a la enseñanza de la comunicación en todos sus aspectos, NO SABE COMUNICAR. Todo intento terminó en el agujero negro, incluso el dinero que se destinó al pago de cada una de esas clases a las que los profesores no pudieron atender por "motivos de fuerza mayor". "Nadie nos quitará lo bailado", ¿y si no hubo baile?

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