jueves, 6 de septiembre de 2007
Rulfo Volteado
Escalé hasta la punta del monte Everest porque un viejo sabio en la India me dijo que aquí encontraría la respuesta a la vida. Yo prometí que treparía hasta la última piedra. Su figura se perdía a la distancia mientras unos monjes lo llevaban a la fuerza y un par de policías sostenían mi voluntad de ayudarlo. "Monte Everest, punta, la vida". Jamás imaginé que tendría que sobrellevar un clima tan ahuyentador y en condiciones tan de héroe mítico para encontrar en el pedazo más elevado de la montaña un desilusionante espejo roto.
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