jueves, 6 de septiembre de 2007

Crónica de una muerte anunciada volteada


Una hora antes de que cumpliese 100 años, Manuel Machado decidió abrir aquella botella de vino añejo que conservaba desde su adolescencia en el siglo pasado. Recordó la noche de nevada en que la hurtó del gabinete del padre francisco y no pudo dejar de lado un pequeño sentimiento de culpa por encontrarse bebiéndola solo. El locutor de la radio anunciaba buen tiempo; "Noche despejada y estrellas para admirar". Manuel era adepto a la luna, pero las estrellas le causaban un sentimiento de desorden y azar que prefería evitar. Cerró sus cortinas dejando sólo un espacio pequeño para poder ver la puerta en caso de ser visitado.

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